martes, 2 de marzo de 2010

Indomable


Épicas son nuestras discusiones,

y, siempre terminamos así,

rendidos pacíficamente el uno al otro.

El rojo intenso de sus labios reluce en su rostro,

con la mirada baja veo nuestras manos unidas,

bañadas por una luz opaca,

mientras en silencio ella medita su respuesta.

Todo está más alla, tan lejano,

al igual que todas nuestras cosas,

igual que el uno del otro.

Escuchamos la música baja,

Ella medita, y yo escucho en un susurro su voz.

No se David(…) No se.

Ha CAMEN ,

mi indomable amiga.

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