miércoles, 16 de junio de 2010

Lejanía

Con una abrumadora excitación me puse de pie, no importo que mi padre me reclamara, comencé a agitar las manos con alegría. El atardecer me sorprendió, solo pude voltear y con una señal de mi rostro invitar a mis hermanos a contemplar el espectáculo. Las mujeres que nos acompañaban peleaban con sus hijos mientras yo gimoteaban de placer. Hablaba tan apresurado que mis padres no me comprendían, solo me sonreían para asistir. La gente que nos rodeaban me miraba con incredulidad, pues mis padres solo me alentaban y los demás niños berreaban por hacer lo mismo que yo. Al volver mi vista ala ventana pude ver como la estación se alejaba, pude sentir el aire que cobraba fuerza mientras el tren cobraba velocidad. Mi hermana me pidió que le ayudara a subir al asiento, en ese momento vi que los niños retozaban el los brazos de sus padres que les explicaban que era peligroso lo que hacia. Mi madre me miro, y con ternura se acerco para decirme al oído un secreto. No es peligroso solo hazlo con cuidado, acuérdate que ya no habrá tren, nunca más…

El recuerdo termino al ver que la estación de tren se alejaba mientras que María gritaba mientras que sus manos señalaban, ¡TENNN, Avid TENNN! Si el tren amor ese era el tren…

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